Arica y ParinacotaNoticias PúblicasPortada

Cuatrocientas árboles sumó forestación que busca revertir categoría de en peligro de la especie nativa de la precordillera. Logro forma parte de líneas de trabajo del proyecto Manejo Sustentable de la Tierra.

“Los árboles de este bosque sirvieron para hacer nuestras casas, sus techumbres y dinteles y cuando no había conexiones con Arica nuestros ancestros transportaban a lomo de mula el carbón en trayectos de siete a ocho días para el intercambio de mercaderías”.

El relato es de Néstor Flores, presidente de la Comunidad Indígena del territorio de Chapiquiña, hecho a una veintena de jóvenes voluntarios en una jornada en la que se unieron la fuerza y el ímpetu juvenil con la experiencia y amor por su tierra del Club del Adulto Mayor San Andrés de Pachama. El encuentro permitió sacar adelante en un día, la plantación de 400 queñoas en el bosque degradado del sector Alto Pachama, en el Parque Nacional Lauca.

A los casi 60 asistentes, el gobernador de Parinacota, Marcelo Zara que encabezó la apertura de la actividad, les expresó: “Con esta acción ustedes están trascendiendo y pasan a formar parte de la historia”.  Y luego declaró que “este patrimonio forestal hay que fomentarlo y si bien ahora está el respaldo del Banco Mundial, a futuro esperamos que sea con los diferentes sistemas de manejo que se están proponiendo y que estamos incentivando enmarcados en los diferentes planes para potenciar la provincia”.

Protagonistas

Protagonista de la jornada, a casi 3.800 metros de altura, además de la comunidad local, fue el voluntariado ariqueño del Programa Vive Tus Parques del convenio CONAF-INJUV, así como el juvenil de la Facultad de Agronomía de la Universidad de Tarapacá, todos convocados por CONAF Arica y Parinacota.

El conjunto sumó además al Ejército, que se hizo presente con 14 integrantes –jóvenes también– de la  Brigada Motorizada 24 Huamachuco, que no es la primera vez que apoya el proyecto Manejo Sustentable de la Tierra en el que se enmarcó la cita.

La pawa andina para pedir el permiso a la Pachamama, y que ofició el presidente del Club Artístico Cultural de Pachama, Raimundo Choquechambe antecedió la plantación que “en términos concretos nos permite contabilizar ahora cuatro de las diez hectáreas de meta que tiene el proyecto en su primera etapa”, según explicó posteriormente el director regional de CONAF, Héctor Peñaranda.  “Agradecemos que no estamos solos en este desafío”, subrayó.

Doble voluntariado juvenil

Anell Rumié, estudiante de Kinesiología y voluntaria de Vive Tus Parques, contó que su grupo esperaba desde hace meses el llamado a participar en esta forestación y valoró que INJUV convoque a jóvenes “porque es una oportunidad para ayudar a difundir y hacer conciencia en la región de la importancia de este bosque. Hay gente que no sabe que hay especies en peligro de extinción, que causamos nosotros mismos”.

Luis Felipe Román, académico de la Universidad de Tarapacá, quien llegó con diez jóvenes de la Facultad de Agronomía, indicó en tanto que “estamos acá para ayudar a la comunidad, así como para entender las causas del cambio climático. La forestación es una medida de mitigación al respecto y no podemos estar ajenos a esto.

El equipo de CONAF, que junto a la cuadrilla de trabajo del proyecto y las/los voluntarias/os, formó parte de la jornada de reforestación a casi 3800 msnm.

Elba Blanco, presidenta de los adultos mayores de Pachama dijo “venimos porque queremos a nuestro pueblo, y por lo que pasó antes es rico ver esto”. Y para Jaime Verástegui, presidente de la comunidad indígena Copaquilla-Trigo Pampa fue “excelente unir al mundo civil y comunitario. Esto nos puede incentivar también a que en forma independiente como comunidad vengamos a plantar. Así generamos más oxígeno al mundo y equilibrio para la naturaleza”.

Otro mensaje que quedó de los mayores a la juventud presente fue: “Cuando sean abuelas/os, podrán contar también a sus nietos: ‘Yo planté una queñoa en el bosque de Chapiquiña’”.  Aunque en realidad quizá no deban esperar tanto, pues se calcula que en unos diez años el bosque irá ganando altura y densidad con sucesivas reforestaciones que ya se comienzan a planificar para el año que se avecina.

La maratónica cita forestal para restaurar el bosque de queñoa precordillerana (Polylepis rugulosa) contó también con la Conadi, Indap y apoyos operativos previos de la Municipalidad de Putre.