Valparaíso

La institución organizó una reunión técnica en Olmué, para incluir en la actualización de la estrategia los puntos de vista de actores del ámbito público y privado. La especie se encuentra en categoría de conservación vulnerable.

Expertos de tres regiones del país –Valparaíso, Libertador General Bernardo O’Higgins y Metropolitana-, del ámbito público y privado, entregaron diferentes puntos de vista para actualizar el Plan de Conservación de la Palma Chilena (Jubaea chilensis), que ejecuta desde el año 2005 la Corporación Nacional Forestal (CONAF).

Lo anterior, en el marco de una reunión técnica que se llevó a cabo en la hostería El Copihue de Olmué, que congregó a biólogos, ingenieros forestales, botánicos, empresarios, comuneros, profesores y representantes de organizaciones no gubernamentales y fundaciones vinculadas al resguardo de la planta endémica.

El director regional de CONAF Valparaíso, Pablo Mira, expuso que “es necesario que la comunidad pueda entregar su opinión respecto a cómo conservar una especie que es emblemática de la zona central de Chile, y que en los últimos años ha ido presentando signos de escasa regeneración natural, como lo hemos podido comprobar en recientes estudios realizados en el Parque Nacional La Campana”.

Por su parte, el encargado nacional de Especies Amenazadas de la Gerencia de Áreas Silvestres Protegidas de CONAF, Moisés Grimberg, explicó que “los planes de conservación son instrumentos que nos permiten orientar y coordinar esfuerzos de diferentes instituciones que están trabajando por proteger un área en particular o una especie, en este caso la palma chilena. Hemos iniciado el proceso de actualización para renovar entusiasmo, renovar interés, pero además asumir los nuevos desafíos para la conservación”.

En tanto, el gerente de la Fundación La Semilla, Héctor Nordetti, valoró que “se esté planteando un plan y una visión respecto de a dónde queremos llegar con la protección de la palma. Yendo muy a lo básico, creo que lo primero que habría que hacer es prohibir la comercialización de las semillas. Y segundo, seguir avanzando en la educación de las comunidades, de las escuelas que están en el entorno del parque y el área protegida de la biósfera, ya que esto va a provocar que, de aquí a 15 o 20 años, todo el mundo quiera tener palmas, y no las queramos consumir como coquitos o miel. Esos dos puntos deberían atacarse desde ya, y un tercero sería promover la reforestación en esta zona.  Hay campos que tienen palmas y donde podrían haber, en vez de 50, 2 mil, por ejemplo”.

Productos forestales no madereros

Una opinión diferente tiene el director de la Fundación  para la Recuperación y Fomento de la Palma Chilena, Mauricio Moreno, quien recalcó que “el enfoque tiene que ser cómo recuperamos, cómo creamos nuevos palmares, cómo regeneramos distribución. Eso pasa por trabajar en los palmares existentes con reforestación, con herramientas novedosas, no sólo con este proceso de observación de la destrucción”. Además, afirmó que es factible incrementar la población en otros puntos o localidades, “en la medida que la palma sea algo valioso de tener, que te genere productos forestales no madereros, que te genere coquitos y que le generes un entorno donde pueda estar, de largo plazo, en conjunto con el resto del bosque nativo con que vive”.

Para la bióloga y botánica de la División de Recursos Naturales y Biodiversidad del Ministerio de Medio Ambiente, Eleonora Rojas, “todos los procesos de conservación tienen que ser amplios y participativos, porque es la única forma de involucrar a todos los actores que están relacionados con la conservación de una especie en un plan que realmente funcione. La idea no es que se quede en un papel, en un librito, en una estantería, sino que se tomen acciones que realmente van a redundar en que la especie mejore su estado de conservación. La palma chilena es un patrimonio biológico, un patrimonio natural, que nos pertenece a todos”.

A su vez, el presidente de la Comunidad Mariana de Osorio de Olmué, Pedro Sánchez, destacó que “en nuestra comunidad dejamos 21.7 hectáreas para hacer una reforestación, y la hicimos con la Corporación el año 2006. Nos ganamos un proyecto, primero, de 800 palmas chilenas, que ya han tenido un prendimiento de más del 85 %, y después pusimos 500 más, que están súper bonitas y grandes. De esa manera tenemos que trabajar a nivel local y también en otras regiones”.

Finalmente, la coordinadora regional de Estrategias de Conservación de la Palma Chilena de CONAF, Paloma Bravo, precisó que el estado conservación de la palma “es vulnerable, lo que significa que tiene un serio riesgo de extinción. Las principales amenazas que tiene son la sequía, el cambio climático, la ganadería mal regulada y los incendios forestales. Hoy en día sólo está prohibida la extracción (de semillas) dentro del Parque Nacional La Campana, y queremos, con este nuevo plan de conservación, identificar en qué punto la legislación nos puede ayudar para extender esa prohibición; o, tal vez, hacer una estrategia para la toma de conciencia de la sociedad en general, de que cuando se vende un coco, se está vendiendo la regeneración natural de la especie”.