Oficina CentralSECOM

El primer recuerdo que muchos tuvimos, conafinas y conafinos, al conocer la triste noticia de la partida de Orlando Martínez, “El Flaco”, fue la canción de Alberto Cortez, “Cuando un amigo se va”, que justamente en su primera estrofa dice “cuando un amigo se va, queda un espacio vacío”.

Para muchos que compartieron con él, en su larga y comprometida entrega a la Corporación, saben muy bien que será muy difícil llenar ese espacio que pese a su eterna delgadez llenaba con su voz y especialmente con su risa. Pero cuidado, Orlando no era sólo eso, una persona que sabía sacar una risa en los momentos oportunos, sino que también alguien que supo aportar con su entrega profesional, especialmente en el ámbito de la fiscalización y como un Jefe Provincial (Elqui) cercano y respetado, al engrandecimiento de CONAF.

No podemos dejar de reconocer que él es uno de los tantos profesionales de la Corporación que con se dedicada labor y gran profesionalismo han logrado dar vida a una CONAF respetada y querida en la sociedad, en su conjunto, reconocida especialmente por la dedicación y probidad de sus funcionarios. Por eso es que recibiste el reconocimiento de tu querida región y las banderas de CONAF flamearon a media asta, dándote el adiós que te mereces.

En esta despedida, que en verdad es un hasta pronto, tenemos que discrepar como conafinas y conafinos, con una estrofa de la canción de Alberto Cortez, donde dice que “cuando un amigo se va, queda un árbol caído, que ya no vuelve a brotar, porque el viento lo ha vencido”. Querido Orlando o “Flaco”, esto no es verdad, porque con tu dedicación y entrega diste vida a muchos árboles que seguirán brotando, especialmente en el corazón de todos nosotros, tanto de los que te conocieron por largos años o por un breve momento.

Hasta pronto…