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El primer desafío como país ante las catástrofes, señala el docente de la Universidad de Chile, Alberto Texido, es que se necesita pasar de la “reactividad a la planificación”, idea que se potencia aún más luego del incendio forestal que afectó a la comuna de Valparaíso ocurrido en abril de este año, que dejó miles de damnificados y más de mil hectáreas consumidas de bosques y viviendas.

En este contexto, el profesional organizó una jornada de trabajo titulada “Del fuego creativo al fuego normativo”, donde reunió a varios académicos y expertos relacionados a las áreas de planificación territorial, vivienda, prevención y combate de incendios forestales para aportar con ideas y propuestas novedosas al gobierno local y nacional frente a este tipo de situaciones de gran riesgo para la población y el medio ambiente.

“Las catástrofes claramente nos dan una lección, que ante situaciones que pareciera ser absolutamente incontroladas tienen posibilidad de ser previstas o hacer que sus impactos sean menores”, indicó Texido.

Jorge Saavedra, jefe de la Sección de Análisis y Predicción de Incendios Forestales de CONAF, destacó el aporte de la academia y de las escuelas de arquitectura y de otros servicios vinculados al ordenamiento territorial, y cómo este trabajo puede ayudar a prevenir situaciones de riesgo en la población en zonas de interface es decir que viven entre el límite de las zonas rurales y urbanas. Además, entregó insumos claves para conocer y entender el funcionamiento de la nueva sección de CONAF, que pretende analizar y predecir el comportamiento del fuego en apoyo de la prevención como en el combate de incendios forestales.

Entre las intervenciones que dieron vida a esta jornada de trabajo, el geólogo de la Municipalidad de Valparaíso, Patricio Tapia, nos cuenta que ellos realizaron un ejercicio que resultó casi una suerte de “crónica de muerte anunciada”, porque basándose en el Catastro de CONAF de 2010, categorizaron los niveles de pradera matorral, de bosques, plantaciones agrícolas y la cantidad sin vegetación que tenía la comuna de Valparaíso junto con otros antecedentes, lo que permitió conocer la cantidad de vegetación que podría tener algún riesgo de incendio.

“De las 31 mil hectáreas que tiene la comuna de Valparaíso, 16 mil de ellas se ven afectadas, tal vez no representa un riesgo alto pero el impacto social y urbano que tiene es amplificado muchísimo y es ahí donde tenemos que hacer hincapié”, destaca Tapia.

Finalmente, uno de los expertos en temas de incendios de la Universidad de Chile, el ingeniero forestal Miguel Castillo, nos indica que es importarte que se generen este tipo de espacios para la discusión y el debate. Estas situaciones lamentablemente, explica, van a volver a ocurrir y así lo demuestran los testimonios, el cambio climático, el comportamiento del fuego, etc. Es necesario mejorar los niveles de severidad del comportamiento del fuego y por otro lado, conocer hasta qué punto somos capaces de mejorar los tiempos de respuesta en beneficio de la sociedad civil, puntualizó.