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Con un trozo de torta y la entonación del tradicional “Cumpleaños feliz”, Forestín, el símbolo institucional de CONAF inició la celebración de su nacimiento, ocurrido hace 42 años atrás, en una reunión con las máximas autoridades de la Corporación, encabezada por su director ejecutivo, José Manuel Rebolledo Cáceres.

Cabe señalar que durante la jornada, Forestín recibió el cariño y afecto de personas de todas las edades, tanto en las calles de Santiago como en diversas actividades realizadas en regiones, como colegios, centros comerciales y medios de comunicación. Puedes ver parte de sus andanzas en este álbum.

 

La historia de Forestín

Don Puma fue el primer esfuerzo para alertar y educar a la población sobre el daño y peligro de los incendios forestales. La campaña fue realizada a través de afiches en 1965, en una labor conjunta entre el Ministerio del Interior y el Departamento Forestal del Ministerio de Agricultura.

Sin embargo, la labor quedó trunca y luego, en 1969, se volvió a retomar, cuando el Servicio Agrícola y Ganadero (SAG), específicamente en la ciudad de Concepción, utilizó como símbolo para prevenir la ocurrencia de incendios forestales la imagen de un pino, bautizado como Juan Pino. No obstante, también se trato de un símbolo que no tuvo permanencia en el tiempo.

Cuando la Corporación Nacional Forestal se hizo cargo del Programa Manejo del Fuego, empezó a gestarse con mayor fuerza una campaña de prevención de incendios forestales. La primera idea fue un símbolo con el nombre de Custodio, representado por un árbol. Esta opción finalmente se desechó, debido a que no tuvo la acogida esperada en la opinión pública.

Luego se sucedieron esfuerzos aislados y es así como tanto las oficinas de CONAF de las regiones del Maule y La Araucanía, se realizan campañas locales de prevención, utilizando ambas la figura de un zorro. Cada una por su lado, consiguen algo de éxito, pero al final sucumbieron ante la falta de recursos.

El 12 de junio de 1976, durante la jornada de evaluación del Programa de Manejo del Fuego correspondiente a ese año, efectuada en la Región del Biobío, cuando surgió por primera vez la idea de utilizar como símbolo a un coipo, el roedor nativo más grande del país. El mérito corresponde a la ingeniera forestal Gabriela Omegna Molina. El objetivo era contar con un animal que habitara los bosques del país y que cumpliera un rol similar al oso Fumarola, de Estados Unidos. No obstante, ese año, pese a haberse dado con la solución definitiva, la idea no se pudo concretar en forma operativa, debido a los escasos recursos disponibles.

La iniciativa se retomó con entusiasmo en 1983, en la Región de Valparaíso, centrándose los esfuerzos en impulsar una masiva campaña de prevención, utilizando al coipo, que fue bautizado como Forestín, a través de un concurso infantil.

Como todos sabemos, este simpático personaje ha llegado a constituirse en el símbolo de la protección de los recursos forestales del país y en un gran amigo y educador de los niños, que desde 2017 entrega sus mensajes de educación ambiental a través de sus redes sociales en Facebook, Twitter e Instagram.