Arica y ParinacotaNoticias PúblicasPortada

Con manejo sanitario y de bofedales en predios del altiplano se dio el vamos a la ejecución de planes prediales, al alero de proyecto que apoyan el Banco Mundial y el Fondo Mundial para el Medioambiente (GEF).

La señora Juana Huanca y su marido, don Máximo García residen a 4300 metros de altitud, al interior del Parque Nacional Lauca, en la estancia Chingane. Ambos viven de su ganado camélido y de su artesanía en lana. La señora Juana domina el telar de dos y el de cuatro ruedas, además trabaja a palillo. Esto último le permite tejer cuando sale a cuidar su ganado camélido de llamas y alpacas.  Don Máximo, en tanto, maneja el telar de dos ruedas, tarea habitual entre los hombres andinos, que le enseñó a usar la señora Juana cuando se conocieron. Máximo teje bufandas que  luego vende en el lago Chungara a los turistas que llegan a la zona.

Mantener  en buen pie su actividad, depende en gran medida de la sanidad de su ganado así como del bofedal que lo alimenta, pero esta pareja, ya en la tercera edad, no siempre logra realizar los manejos sanitarios que sus llamas y alpacas requieren, y menos hacer mantención del bofedal Chingane de 12 hectáreas, el que toma el nombre de la estancia mayor, perteneciente a la sucesión Huanca Mollo. La mayoría de sus integrantes vive en Arica, y algunos de ellos mantienen la esperanza de volver algún día, aunque todo depende…

Juana y Máximo son quizá el ejemplo de lo que sucede en Parinacota, provincia extrema de Chile, donde la gran mayoría de sus habitantes migró a Arica en la época del puerto libre. Quienes quedan son en su mayoría gente mayor y los poblados solo vuelven a la vida con las fiestas patronales. De hecho, el Gobierno Regional está proyectando un plan especial de desarrollo para toda la provincia de Parinacota, porque junto con la necesidad de repoblar la zona –estratégica por su carácter fronterizo con Perú y Bolivia– hay todo un potencial en términos agropecuarios y turísticos, pero falta un impulso fuerte que permita un despegue en forma.

Proyecto

En este contexto, es que recientemente diversos actores se dieron cita justamente en el predio de la señora Juana, para ir en apoyo del manejo sanitario de su ganado,  logrando lo que cada uno por separado habría demorado varias jornadas, esto es  inyectar vitaminas, tratar parásitos y desinfectar corrales, en un promedio de tres horas, a un total de 107 llamas y alpacas, y luego al día siguiente, a otros 273 animales del predio Ancoñocane, de don Alberto Álvarez, quien reside allí junto a su esposa Alejandra Mamani, en la Reserva Nacional Las Vicuñas. La iniciativa cuenta con respaldos del Banco Mundial y el Fondo Mundial para el Medioambiente (GEF).

Presentes estuvieron INDAP y el Municipio de Putre, más un contingente del Ejército de la Brigada Motorizada 24 Huamachuco. La iniciativa, no obstante, cuenta también con la participación de Conadi y SAG, entre diversos organismos que se han ido sumando tras el objetivo de aminorar efectos del cambio climático y contribuir a detener la desertificación, la degradación de las tierras y la pérdida de biodiversidad.

Héctor Peñaranda, director regional de CONAF, indica que el mecanismo para ello es el plan predial, que conlleva planificar junto a personas beneficiarias el desarrollo del predio en el largo plazo, echar mano a los instrumentos de fomento del agro y hacerlo todo bajo la mirada de sostenibilidad en el tiempo. El proyecto contempla abarcar unos 40 planes de este tipo en precordillera y altiplano. De hecho, en los últimos días se avanzó también con manejo sanitario en Misitunes y Lauca Cruzani, también al interior del Parque Nacional Lauca.

La triada que persigue el municipio

Vania Navarro, encargada de la oficina de Fomento Productivo del municipio de Putre, resaltó que los manejos sanitarios son muy importantes dentro de la triada que se requiere para atender el ganado, que incluye manejo genético y alimentación. Agrega:  “Nosotros por la planificación mensual, hacemos manejo sanitario a camélidos y ovinos. Somos pocos, un técnico y dos veterinarios y solo atendemos animales enfermos o lo que el ganadero pide. Con este proyecto podemos atender a la totalidad, porque no sacamos nada con atender solo a 40 o 50 animales y el resto quedar sin nada. Es una muy buena jornada donde todos se unieron por mismo fin, el beneficio de la comuna”.

Diatomea más que milenaria

Junto a las vitaminas, que fortalecerán a los animales en especial a las hembras preñadas, y la ibermerctina para sarna y parásitos internos y externos, y cuya aplicación fue dirigida por el médico veterinario Cristian Olivares, ejecutivo del Indap Área Parinacota, se agregó la desinfección de los corrales, mediante tierra de diatomea. El profesional explica que se trata de un producto a partir de restos fosilizados de organismos unicelular que vivieron hace millones de años en la tierra y que hoy, por un tratamiento mecánico se convierte en polvo. Los estudios demuestran que ayuda en la prevención y control de ectoparásitos bajando la carga de ácaros de sarna, piojos y garrapatas, tanto en la aplicación directa en los animales como en el ambiente donde viven, es decir en los corrales”.  Olivares dice que “las parcelas demostrativas –a las que esta jornada dio el puntapié inicial– llevan la mirada del Manejo Sustentable de la Tierra, es decir hacer un trabajo más amigable con el ambiente”.

Luis Araya, jefe del Área Putre de CONAF, quien llegó con el equipo de guardaparques de las áreas silvestres protegidas, comenta: “En nuestras unidades tenemos comunidades insertas, por tanto el trabajo de conservación que hacemos tiene que darse en conexión con las comunidades.  Eso es muy importante para nosotros, y este proyecto lo ha facilitado”.

Avance en bofedal

Si el tercer factor de la triada de la atención ganadera es el alimento, el manejo de los bofedales resulta más que vital para actuar en consecuencia. Fue por ello que, luego de concluir el manejo al ganado, el equipo de CONAF decidió seguir hasta el bofedal, que hoy luce amarillento y deteriorado.  Allí, haciendo caso omiso a la puna, y pala y picota en mano, se logró avanzar en dos de las 12 hectáreas que lo conforman, canalizando el agua que se había apozado y amenazaba pudrir este ecosistema altoandino, drenando donde corresponde hacerlo, y haciendo “rechampeo”, es decir distribuyendo las formaciones vegetacionales que en un humedal de este tipo pueden contener más de treinta especies distintas.

Mientras tanto, la señora Juana y su marido preparan en el telar lana para una nueva prenda. El trabajo es delicado y cansador y don Máximo se va de retos porque corta algunos hilos. Pero luego se le ve dando un masaje en la adolorida espalda de su warmi. Ella nos conversa de sus anhelos:  “Mi sueño es tener un alojamiento para turistas, quiero mostrarles la artesanía que trabajo, contarles de la hora que uno sale a pastorear, pero sin el apoyo de las instituciones no podría lograrlo”.