• Ítalo Rossi, gerente ASP llega hasta Parinacota y participa de ceremonia principal en calendario de los pueblos originarios.

Junto a las comunidades andinas y los consejeros del Área de Desarrollo Indígena Altoandino, estuvo presente CONAF en lo que fue la celebración del Año Nuevo Andino o Machac Mara que se celebra a mayor altura en el país.

Para estar en el lugar a la salida del sol en la ceremonia ancestral, que estuvo oculta por muchos años, llegó hasta el alto del pueblo de Parinacota, el gerente de Áreas Silvestres Protegidas, Ítalo Rossi, el director regional, Héctor Peñaranda y los equipos del Área Putre.  El encuentro contó con la presencia del gobernador de Parinacota, Mario Salgado y los seremis de Agricultura, Cultura y el MOP, y el director de INDAP, quienes compartieron con la comunidad los momentos en que se considera el inicio de un nuevo ciclo por parte de los pueblos originarios.

Ítalo Rossi, quien cumplirá esta semana un recorrido a diversos proyectos en marcha en la región, agradeció haber sido invitado a la ceremonia, destacando que “estamos en la Reserva de Biosfera Lauca, donde CONAF tiene responsabilidad de administración por parte de Unesco, y en la maravilla que es el Parque Nacional Lauca, agradecemos entonces estar aquí en esta ceremonia tan importante para el pueblo aymara.

La ceremonia del Machac Mara en Parinacota estuvo dirigida por quien es presidente de la Junta Vecinal de Parinacota y a la vez consejero del Área de Desarrollo Indígena Altoandino, del sector altiplano, Leonel Terán.  El dirigente forma parte además del comité de gestión de lo que ha sido el proyecto Manejo sustentable de la tierra, al igual que la consejera Nacional Aymara por la comuna de Putre, Delia Condori.

Ambos dirigentes estuvieron también presentes durante la semana en lo que fue la última reunión del proyecto, el que deriva de la Estrategia Nacional de Cambio Climático y cuyos logros en materia de manejo de bofedales andinos, avances en la recuperación de los bosques de queñoa y avifauna asociada, así como factores como la contratación de empleos verdes o el uso eficiente del riego en alianza con Conadi han permitido una gestión sostenible para tales recursos del territorio andino.

Héctor Peñaranda, director regional de CONAF en Arica y Parinacota, indicó por su parte tras participar del Machac Mara del año 5.529 de los pueblos originarios, indicó que nuestro pensamiento está en que estas energías renovadas acompañen los nuevos pasos y proyectos que CONAF continuará desarrollando en el territorio altoandino por el bien del territorio, su gente y el medioambiente, ya que tenemos iniciativas de continuidad a todo lo que se ha venido trabajando hasta la fecha gracias al proyecto Manejo sustentable de la tierra”.

Machac Mara

El Machac Mara, según refirió por su parte el encargado regional de Asuntos Indígenas y coordinador de la Reserva de Biosfera Lauca, Sandro Maldonado, “es una de las manifestaciones más reivindicativas de la cultura aymara y estuvo silenciada por mucho tiempo”.  Según explica el profesional, se trata de una celebración que tiene un sustento astronómico, social y cultural y más allá que el 21 de junio coincida con el solsticio de invierno, se trata de un evento donde nuestros antepasados recuerdan que el Sol debe ser abrigado y alimentado.  Es decir. se le retribuye por lo que ha dado y para que vuelva renovado y lleno de energía para activar los nuevos ciclos de vida”.

El detalle del documento preparado por Sandro Maldonado y que se reproduce a continuación,  está también dirigido “a los equipos de CONAF, para educar y difundir sobre la fecha en atención a que nuestra institución trabaja día a día con las comunidades de este pueblo originario”.

 

Machac Mara: Año Nuevo Andino (por Sandro Maldonado)

El Machaq Mara, en su traducción más literal del aymara al español es Año Nuevo (Machac: Nuevo Mara: Año), es una de las manifestaciones más reivindicativas de nuestra cultura aymara y que cada año ha crecido en las conciencias de nuestra gente, sin embargo, nos queda mucho por educar y difundir dentro de nuestra comunidad, en especial en nuestra institución que día a día desarrolla acciones con las comunidades de este pueblo originario.

Es por ello que, a través de este documento, se presenta una breve extracción de diferentes fuentes bibliográficas, que servirán para exponer el significado profundo de esta manifestación cultural que estuvo perdida y que hoy por hoy se viene revitalizando. Algunos parten de la base que esta actividad, es una forma de revindicar a los pueblos andinos generando un símil con las celebraciones de año nuevos occidentales, puesto que era una tradición no conocida en nuestra región hasta hace unos pocos años. Pero en realidad esta celebración que pasó silenciosa por largo tiempo, tiene un sustento astronómico, social y cultural. No es que el 21 junio coincida con el solsticio de invierno, sino más bien que este evento es una celebración donde nuestros antepasados recuerdan que el Sol “debe ser abrigado y alimentado” en esta época.

En el mundo aymara se habla de reciprocidad y equilibrio como principios armónicos que sustentan la cosmovisión de este pueblo ancestral, es así que, bajo esta concepción del Universo, que todo debe ser retribuido. Precisamente en esta fecha es cuando le devolvemos la mano al Sol, al Tata Initi, es el momento que se entra al invierno y el Sol disminuye su intensidad por que descansa por un periodo para llegar renovado y lleno de energía para activar todos los ciclos de la vida, es cuando preparamos ofrendas y agradecimientos por ser la fuente de energía vital, es cuando lo alimentamos y le permitimos descansar para que recupere sus fuerzas.

En términos de la ciencia el 21 de junio, la Tierra en su movimiento de traslación alrededor del Sol, que da nacimiento a las estaciones del año, se encuentra en el punto más lejano entre el Sol y la Tierra.  En nuestro país se da inicio al invierno, la noche del 21 de junio es la más larga del año. Es la noche que dura más que el día.  Existe un cuadro de Huaman Poma, en relación a los meses del año, en donde en junio se representa a un ser que sirve el vaso de chicha al Sol, para que éste pueda tener energías y así regresar con nosotros.

Son profundas y variadas las acciones que presenta este cuadro y el gran significado cósmico que manifiesta una continuidad cultural por milenios y que siempre ha estado en nuestro cielo. Lo increíble es que el Sol se alinea cada periodo entre el 21 y 23 de junio con la constelación de Orión.

Es en esta acción que el Sol representa este acto tan natural que es el compartir, para que la comunidad entienda que el TATA INTI (el sol) también es humano y hay que ayudarlo. No es así en el solsticio de verano (21 de diciembre), donde el Sol sí es muy robusto y tiene mucha energía, es generoso y está dispuesto a aportar.

De esta forma se cumple el AYNI (ley del compartimiento mutuo) que nos dice “Para ser digno de recibir, primero hay que dar”. Es así que en el mundo andino el ciclo se inicia primero con la comunidad “dando” o pagando a las deidades tanto sea el TATA INTI o la PACHAMAMA, no siempre se tiene que pedir como se cree en las ceremonias. Es ese sentido donde se debe educar. En resumen, en el amanecer del 21 de junio el Sol aparece en el mismo lugar donde sale, la constelación de Orión. Los antiguos andinos decían que de esa constelación sale una estrella que alimenta al Sol.

De acuerdo a lo expuesto anteriormente, podemos comprender que el Año Nuevo Aymara, es un sentimiento manifestado desde el cosmos hacia nosotros , pues el cosmos es quien nos dice que hay un nuevo ciclo, no como pensamos en el mundo que hay un calendario que dice 31 de diciembre a 1 de enero, pues el hombre fabrica en su mente este ciclo denominado calendario, pero que no responde a los ciclos de la naturaleza, por tal razón pensamos que el 1 de enero (Año Nuevo Occidental) debemos estar contentos, pero el árbol, los cerros, los animales, ¿entienden qué es 1 de enero? De seguro ese día no tiene ninguna connotación para la vida, pero claramente los animales y plantas entienden biológicamente lo que es 21 de junio , porque sus relojes actúan con el cosmos, se sincronizan y comprenden.

En esta fecha se revive desde la vigilia hasta la subida del cerro la dedicación de poder continuar con el legado que nos han dejado los antepasados y que es entender el ciclo nuevo como un acontecimiento de regocijo por saber que el Sol es parte de nuestra comunidad y que el Cosmos siempre escribe nuestro destino. JALLALLA MACHAQ MARA 5529 ( 5529 años, porque han pasado muchas eras, el año 5.000 es la llegada de Colon a América, hoy día han pasado 529 años y se esperan nuevas energías , donde los pueblos originarios deberán aplicar sus conocimientos y entenderlos para apoyar las nuevos desafíos que nos espera en nuestra vida, no solo la que involucra a nuestro pueblo, sino que también a lo que realmente es sintiendo nuestro planeta).

 

(Sandro Maldonado, encargo de Asuntos Indígenas, CONAF Arica y Parinacota).